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miércoles, 16 de enero de 2019

Nippur de Lagash


Por esto años en que están tan de moda los Anunnaki (antigua transcripción acadia por el sumerio Anunna)  traemos a colación a Nippur de Lagash, personaje legendario de una serie de historieta argentina creada por Robin Wood (guionista) y Lucho Olivera (dibujante) y publicada entre 1967 y 1998. 

El nombre del personaje principal se debía a la antigua ciudad Sumeria de Nippur, donde sus padres habían nacido, y luego adquiriría el epíteto de Lagash cuando abandona su ciudad, Lagash, en un exilio forzado.

Lo interesante de esta historia es que esta basada en personajes históricos por un lado y mitos famosos de la Edad Antigua por el otro.

El lugar en donde transcurre la historia es principalmente en la Sumeria del III milenio a. C. y en la región histórica del Creciente Fértil, donde se considera que se originó la revolución neolítica en Occidente, y que se corresponde con parte de los territorios del Antiguo Egipto, el Levante mediterráneo y la Mesopotamia.

Hay que decir que "Nippur de Lagash" f
ue una de las historietas más populares y recordadas en la historia de la Argentina,  hito fundamental en su género.

Ahora vamos a las distintas etapas en donde se desarrollan la aventuras del personaje.

1967-1970: Primeros pasos del Errante

Estas primeras historias realizadas por Wood y Olivera se publicaron originalmente, en blanco y negro, en la revista D'Artagnan; en ellas se presentan a los personajes que acompañarán a Nippur a lo largo de su vida y se plantean los conflictos que el protagonista deberá ir resolviendo con los años. Los primeros siete episodios son historias unitarias protagonizadas por Nippur de Lagash y Ur-El de Elam, tras verse obligados a abandonar Lagash, conocida como La Ciudad de las Blancas Murallas, —ciudad en la que Nippur era general— debido a la traicionera invasión del rey Luggal-Zaggizi (Lugalzagesi) de Umma. 
Los amigos, tras jurar venganza, se largan a los caminos y viven emocionantes aventuras: ayudan a Teseo de Atenas a vencer al Minotauro, consiguen enemistarse a muerte con los hititas —cosa que les traerá en el futuro grandes dolores de cabeza— y Nippur conoce y se enamora de Nofretamón, princesa de Egipto, a quien debe renunciar por orgullo. Recién a partir del episodio número ocho, puede leerse Nippur de Lagash antes del título de la historia de turno. Son los hechos determinantes de este período: En primer lugar, Nippur y Ur-El conocen a Sargón de Acad, que era entonces el copero del rey de Akkad; el hombre que, según cuenta la Historia antigua, convulsionará el mundo conocido en el Siglo XXIV a. C. En segundo lugar, Ur-El abandona los caminos y a Nippur para vivir apaciblemente en la ciudad de Merem, casándose con la reina del lugar. Tras esto, el sumerio comienza a labrarse una sólida fama de hombre sabio y justo, caminante solitario y destacado militar. Bastante maltratado por la vida, tras escaparle a un destino de esclavo, decide evitar la compañía humana viviendo en desiertos y bosques.
Cabe destacar el episodio Yo vi a Gilgamesh buscando su muerte, donde Nippur conoce a su inmortal amigo.

1971-1972: La saga de los hititas en Egipto

A lo largo de once episodios transcurre la primera saga de Nippur. Lucho Olivera dibuja los guiones de Robin Wood hasta el séptimo capítulo de la saga, a partir del cual se hará cargo de los dibujos Sergio Mulko, al principio bastante condicionado por seguir el estilo de Olivera, pero luego desarrollando su propio arte. 
En la historieta Nippur regresa a Egipto, tras años de viajar por el mundo, para salvar la patria de su amada reina Nofretamón, a punto de ser invadida por los ejércitos hititas. Al frente del débil ejército egipcio Nippur consigue la victoria valiéndose, en primer término, de un grupo de selectos bandoleros, y después, consiguiendo la alianza de los Hombres de Fuego, una letal secta de sacerdotes-guerreros. Al terminar la guerra, una epidemia sacude a Egipto y mata a Nofretamón. 
Nippur, negándose a aceptar el trono egipcio, regresa a sus caminos con el corazón roto. Finalizada la saga, la Editorial Columba lanza al mercado la revista Nippur de Lagash, una revista de historietas a todo color, con historias de Robin Wood ilustradas por Ricardo Villagrán. 
Paralelamente, Nippur continúa apareciendo en D'Artagnan pero con dibujos de Mulko y en blanco y negro.

1972-1973: Flashbacks

El comic book de Nippur representa para Robin Wood un buen medio para darle forma más acabada al pasado del protagonista y presentar un par de personajes secundarios que en el futuro serán determinantes en la vida de Nippur. El hombre de Lagash vuelve a enamorarse, pero esta vez de Karien La Roja, reina de las Amazonas, con quien —pese a las distancias— mantendrá un romance eterno. También conoce a Hattusil, el hitita jorobado —considerado el mejor guerrero del planeta— quien pasa a convertirse en el mejor de sus amigos. En una serie de insertaciones dentro de la continuidad, se cuenta la infancia y la juventud de Nippur: su educación en manos de El Anciano, un famoso instructor de príncipes, y la historia de su primer amor; además, en los flashbacks se ve a un Nippur sin barba, de no más de diecisiete años, absolutamente juvenil y despreocupado, guerreando contra bellas amazonas. Del mismo modo, la historia de Nippur retrocede hacia las épocas inmediatamente posteriores, en las que junto a Ur-El y Teseo vencieron al Minotauro.

1973-1974: La saga de la búsqueda de Teseo

Esta segunda saga, dibujada por Ricardo Villagrán en la revista de historietas y por Mulko en D'Artagnan, presenta a Nippur y sus amigos (Ur-El, Hattusil y Piritoos) buscando a Teseo, perdido en tierras desconocidas e ignorante de que en su ciudad, Atenas, un usurpador llamado Menesteo se ha hecho con la corona. La espectacular aventura termina con el regreso de los héroes, la muerte de Piritoos y la recuperación del trono ateniense para Teseo.

1974-1978: El Incorruptible

En las historias de Nippur publicadas en este período, el sumerio comienza a ser más reconocido por el título de "Incorruptible" que por el de "Errante": su fama de hombre sabio ha superado a su fama de aventurero. 
En julio de 1974 deja de salir la revista de historietas. A partir de 1975, Mulko y Lucho Olivera se reparten la tarea de dibujar los episodios escritos por Wood; al mismo tiempo, la mayor parte de los episodios publicados en D'Artagnan comienzan a ser coloreados. Cada tanto, puede encontrarse algún episodio dibujado por Carlos Leopardi o por alguno de los hermanos Villagrán (Ricardo o Enrique). 
A fines de 1976, un joven Jorge Zaffino se convierte en dibujante titular de la serie; los guiones continúan siendo de Robin Wood, pero ahora es asistido por Ricardo Ferrari. 
Un episodio decisivo en la vida de Nippur es su efímero paso por Egipto, en donde presencia el exterminio a manos de Akhenamón - el pérfido hermano de Nofretamón y actual rey del país - de los "Hombres de Fuego" que, años antes, habían salvado a Tebas.

1978: La saga del ojo de Nippur

A fines del ´77, Carlos Leopardi asumió la responsabilidad de dibujar la serie de Nippur; de aquí en adelante, todos los episodios serán a color. En 1978 se produjeron dos hitos: la Editorial Columba cumplió cincuenta años y, en un giro sorprendente dentro de la historieta, el sumerio queda tuerto de un flechazo; tras esto, aislado, al borde de la muerte y con su voluntad absolutamente quebrada debido a éste y otros acontecimientos aún más graves, el Hombre de Lagash no se recupera sino hasta que el muchacho que le hacía las veces de "lazarillo" muere indirectamente por su culpa, lo que lo lleva a regresar a sus luchas y su camino, renaciendo espiritualmente. De aquí en más Nippur lucirá un parche de cuero negro sobre el lugar que ocupaba su ojo izquierdo.

1978-1980: Historias mínimas

El ahora llamado Tuerto de Lagash parece rehuirle a las aventuras, pero aunque a veces consigue limitarse a ser espectador, en ocasiones no tiene más remedio que plantarse y presentar lucha. En diciembre de 1979 Nippur de Lagash deja de publicarse en la revista D'Artagnan y se muda para inaugurar su propio título: Nippur Magnum. Ahora los dibujos corren a cargo de Ricardo Villagrán.

1980-1981: La saga de Ramsés

Nuevamente, Nippur regresa a su amado Egipto para liberarlo de una terrible amenaza: los hicsos de Raphat, el Conquistador. Pero existe otro peligro, aunque interno: Akhenamón, el rey de Egipto que odia tanto al sumerio que es capaz de traicionar a su gente con tal de verlo muerto. Nippur cuenta con el apoyo de Karien y sus amazonas, Ur-El y los ejércitos de Merem, Hattusil (próspero, casado y feliz) y los sumerios que acaudilla; también es destacadísima la fidelidad y confianza que le dispensa el General de los ejércitos egipcios, Rajhotep. Akhenamón termina siendo asesinado por Raphat. Naturalmente, la cruenta guerra tiene como vencedor a Egipto, y tras su final hay un nuevo monarca: Rajhotep, ahora llamado Ramsés, que ha sido ungido por el propio Nippur. A modo de epílogo, Nippur se entera que Karien espera un hijo suyo. 
La amazona huye a sus montañas, pero promete al Tuerto de Lagash llamarlo cuando esté a punto de suceder al alumbramiento. No es poco lo que ha pasado en diez episodios.

1982-1983: La saga del nacimiento de Hiras

Los ocho capítulos que conforman la saga cuentan como Nippur y Karien deben evitar la desaparición de su hijo recién nacido, Hiras, a manos de un grupo de amazonas fanáticas que no desean que su reina mantenga lazos afectivos con hombre alguno. Tras poner los puntos sobre las íes, Nippur parte con su hijo a tierras de su acaudalado amigo Hattusil para vivir una tranquila vida de labriego. A partir de los tres últimos episodios de la saga, se hace cargo de la titularidad gráfica de la serie Enrique Villagrán, que firma con el seudónimo «Gómez Sierra». 
A principios del ´84 se publican dos episodios de relleno escritos por Armando Fernández: uno lo dibuja Eduardo Barreto y el otro Ricardo Villagrán.

1984-1985: La saga de los hermanos tatuados

Consta de dieciocho episodios; los más importantes están escritos por Robin Wood y dibujados por Enrique Villagrán. Hay un episodio escrito por Fernández y dibujado por Zaffino, y otro escrito por Manuel Morini (Gustavo Amézaga). La historia narra como Nippur, sintiéndose en deuda con un anciano que salva la vida de su hijo Hiras, se lanza a una aventura que lo alejará años de su niño. En principio, debe reunir a tres hermanos (dos mujeres y un hombre) de frente tatuada, y luego organizar un ejército de la nada y recuperar para el trío el reino de una isla, usurpado por un extraño rey ciego que, además de contar con un portentoso ejército de mercenarios, tiene tratos con fuerzas ocultas del mal. Una buena decena de años le lleva completar con éxito la ardua tarea, y un par más regresar a su hogar.

1986-1987: Volver

Una verdadera odisea es el camino de regreso a casa; otra aventura es recomponer su relación padre/hijo con Hiras, ahora convertido en un arrogante y misterioso pre-adolescente que, pese al cariño que le profesa a su legendario padre, no desea perder la independencia ganada en tantos años de ausencia del mismo. Wood y Enrique Villagrán continúan al frente de la serie, y Ricardo Ferrari escribe algunos episodios de relleno en los cuales se consolida la relación de Nippur con su hijo, y este último comienza a educarse en los templos.

1987-1990: La saga de la Reconquista

Y llega la mega-saga más importante de la historia de Nippur: La Saga de la Reconquista de Lagash. Nippur responde al llamado de su viejo amigo Sargón, el rey de Akad, quien se apresta a iniciar la guerra contra Luggal-Zaggizi, el malvado rey de Umma que hace más de dos décadas expulsara a Nippur de la ciudad de Lagash. Siempre con Wood en los guiones (aunque hay algunas intervenciones de Ferrari y de Morini), Enrique Villagrán se encarga de los dibujos hasta fines de 1988, momento en el que regresa Sergio Mulko estrenando estilo. En esta saga de cincuenta y dos episodios, se reconocen fácilmente dos partes:
Las Alianzas: Enviado por Sargón, Nippur inicia acciones diplomáticas tendientes a lograr la alianza de los más importantes reyes del mundo conocido. Tal vez la alianza fundamental que logra para su causa, es la de Ur-El de Merem, su viejo amigo, pese a que existe una profecía que lo condena a muerte en el momento de entrar triunfante en Lagash.
La Guerra: Con inferioridad de hombres, armas y provisiones, Sargón y Nippur inician la guerra y, poco a poco, van ganando terreno. Finalmente, cansado de tanta batalla que considera inútil, Nippur decide con audacia atacar Umma, la ciudad capital de Luggal-Zaggizi; la victoria es determinante en el desarrollo de la guerra, y en ella tiene destacada participación Hiras. 
Nippur libera a Lagash y allí entrega a Luggal-Zaggizi al pueblo, que procede a lincharlo; pero una vieja profecía se cumple y empaña su triunfo: Ur-El muere salvándole la vida.

1990-1991: El Rey

En contra de su voluntad, Nippur es coronado Rey de Lagash, y comienza la dificultosa tarea de reconstruir su ciudad. Entre edicto y edicto, el Tuerto tiene un turbulento romance con la Reina de un mundo subterráneo, del cual nace una extraña niña de tres ojos: Oona, quien queda bajo la tutela de su madre.

1991: La saga de la muerte de Nippur

Son tres episodios escritos por Ricardo Ferrari y dibujados por Mulko: Nippur es dado por muerto, Hiras es coronado rey y Lagash casi se ve envuelta en una guerra. Sólo el milagroso retorno de Nippur calma las aguas.

1992-1993: La saga de Laramar

En treinta y seis episodios, el Rey Nippur enfrenta una de las amenazas más grandes que se cernieron sobre Lagash: una coalición de clanes de caballistas acaudillados por la reina Laramar, se apresta a tomar los nudos de comercio más importantes de Sumeria, afectando con ello los dominios de Karien, la amazona y la ciudad del Incorruptible. Tras neutralizar diplomáticamente la amenaza latente de Sargón de Akad, que jugaba con la idea de colaborar con Laramar, Nippur, con la ayuda de Hiras, Hattusil, Karien y Lamir, el gran General de los ejércitos de Lagash, obtiene la victoria. Aunque Robin Wood firmó la mayor parte de las historias (otras fueron hijas de la imaginación de Manuel Morini), esta saga no hubiera sido posible sin la decisiva participación del guionista Néstor Barron.

1993-1994: De vuelta a los caminos

Conjurada la amenaza de Laramar y exterminada la corrupción interna de Lagash, Nippur abdica el trono en favor de su fiel General Lamir. En un magnífico episodio de Wood - el último dibujado por Mulko - Nippur abandona Lagash y vuelve a los caminos. El nuevo dibujante de la serie es ahora Daniel Müller.

1994: La saga de la Reina y el Extranjero

En esta saga menor - la última - de sólo tres episodios, Nippur reeduca a una princesa malcriada y la convierte en una magnífica reina para su pueblo.

1994-1998: Últimas aventuras

Tras esta última saga corta, Müller dibuja dieciséis episodios más de una nueva etapa "errante" de Nippur y la serie deja de realizarse. Hubo intentos posteriores de reavivarla, pero sólo se lograron dos episodios prometedores de una nueva serie titulada "El Joven Nippur" -dibujada por Gabriel Rearte-, un episodio en blanco y negro del Nippur tradicional, dibujado por Walther Taborda, y publicado en un triste álbum-homenaje. 
Por último, tres episodios más fueron dibujados por Sergio Ibáñez, dos de los cuales se dieron a conocer en una "remake" de la mítica revista Skorpio, la cual no tuvo la acogida esperada.

Fuente Wikipedia

Una perlita: En un episodio de la historieta Cazador, "Hércules, Nippur & Cazador contra las Gorgonas (n.35/37, Editorial La Urraca), hay un team-up, al estilo norteamericano, entre Nippur y el popular Cazador, que resulta ser lector de las aventuras del Errante. En Cazador de Aventuras N.º 3, el Tuerto de Lagash hace un breve cameo.
Sobre el Cazador podes ver la entrada de este blog: El Cazador


martes, 11 de septiembre de 2018

El Eternauta de Héctor Germán Oesterheld

El Eternauta es una historieta argentina serializada de ciencia ficción creada por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. 
Fue publicada inicialmente en Hora Cero Semanal de 1957 a 1959. Tuvo gran cantidad de secuelas y reediciones.
La trama se centra en una invasión alienígena a la Tierra mediante una tormenta de nieve tóxica que acaba con la mayor parte de la población, y la resistencia de la población de Buenos Aires. 
Su protagonista es Juan Salvo, "el Eternauta", quien en un ejercicio de metaficción narra la historia al propio Oesterheld.
La historieta es considerada entre las más importantes del país y de Latinoamérica. 
Su edición 2015 de Fantagraphics Books para Estados Unidos obtuvo tres nominaciones a los Premios Eisner, resultando ganadora en la categoría a Mejor colección o proyecto de archivo de tiras de prensa.


El Eternauta Nº 1 – Editorial Ramírez, Septiembre de 1961.
Dibujo de Solano López. Primera recopilación de El Eternauta, dividida en tres entregas.
El Eternauta Nº 2 – Editorial Ramírez, 1961.
Dibujo de Solano López. Segundo número de las recopilaciones de Editorial Ramírez.
El Eternauta Nº 3 – Editorial Ramírez, 1962.
Dibujo de Solano López. Tercer número, final, de las recopilaciones de Editorial Ramírez. Después de esta entrega, la publicación continuó convirtiéndose en revista de historietas y relatos de ciencia ficción.

jueves, 17 de julio de 2014

Batman cumple 75 años - Batman: Días Extraños

El universo del comic está de fiesta porque este año uno de los personajes más emblemáticos y famosos de la historia de los super heróes cumple 75 años desde su primera aparición en el número 27 de Detectice Comics.
Así como lo hizo con Superman, DC Comics lanzo un increíble corto animado para conmemorar su aniversario. Producido por Bruce Timm, la mente detrás de la maravillosa serie animada de Batman de los 90, y coprotoganiza por el villano Hugo Strange, esta animación en blanco y negro está cargada de guiños a los orígenes del personaje, resultando en un hermoso tributo de dos minutos llamado Batman: Días Extraños.

Viví la acción con el caballero de la noche.


jueves, 1 de mayo de 2014

Historieta argentina: hacia a una nueva edad de oro Por Diego Marinelli



Hubo un tiempo que fue hermoso... Y fue, más o menos, entre las décadas de 1940 y 1980. Durante aquellos años, en la Argentina las revistas de historietas solían llevar a los kioskos decenas de miles de ejemplares (¡por semana!) y constituían uno de los principales estandartes de la cultura popular. No mucha gente sabe que, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, este país fue una las "potencias" mundiales del género de las viñetas, un confín bastante remoto al que, sin embargo, emigraron algunos de los grandes creadores de la época, entre ellos el italiano Hugo Pratt, unánimemente considerado como uno de los mayores autores de cómics la historia y que aquí armó una dupla increíble con Héctor G. Oesterheld, el padre de "El Eternauta".
 
Aquella edad de oro dejó en la memoria colectiva revistas legendarias como Misterix, Rayo Rojo, Hora Cero, Aventura, El Tony, Intervalo y tantas otras, que (a diferencia de otros mitos editoriales de la talla de Billiken, Anteojito y todo el familión de Patoruzú) apelaban a un público de lectores de jóvenes-adultos, ávido de relatos de aventuras, guerras, épicas gauchescas, fantasías científicas, comedias y romances. Desde las páginas de aquellas revistas brotaron personajes de profunda raigambre popular como Nippur de Lagash, Dago, Lindor Covas. Nombres que poca cosa le dirán a los actuales fanáticos del cómic (encandilados con el manga japonés y los superhéroes), pero que seguramente marcaron a fuego a sus padres y abuelos.
Aquella edad de oro dejó en la memoria colectiva revistas legendarias como Misterix, Rayo Rojo, Hora Cero, Aventura, El Tony, Intervalo y tantas otras
Mucho antes de que la TV y la web se apoderaran de toda la atención, la historieta argentina ofició de vehículo de la fantasía y la lectura entre las masas. Y en torno de esa pasión argentina se desarrolló un candente magma de editoriales, dibujantes, guionistas y productos laterales, que explica el surgimiento de obras de alcance universal como Mafalda y talentos como el propio Quino, Oski, Fontanarrosa, Horacio Altuna, Juan Giménez, José Muñoz y Carlos Sampayo, entre muchísimos otros, que alcanzaron un altísimo reconocimiento fuera de nuestras fronteras.
Por diversas razones (cambios de hábitos del consumo cultural, la eterna crisis económica argentina...), hacia fines de la década de 1980, aquel jardín florido se convirtió en un desierto. Casi la totalidad de las revistas y editoriales cerraron sus puertas. Los autores se sostenían trabajando para "afuera" o directamente emigraron. La llama de la historieta resistía espartanamente en fanzines autogestionados, de nombres como Suélteme, Lápiz Japonés o El Tripero. La historieta argentina, al menos desde el punto de vista de una industria cultural, pasó la década del 90 y los primeros años del siglo XXI prácticamente en estado de extinción.
 
Las cosas comenzaron a cambiar paulatinamente tras la crisis de 2001. El renacer de la industria editorial local -de la mano de nuevas casas editoras, de carácter pasional e independiente-, le puso otra vez aire en los pulmones a la escena de los comics. Sin prisa y sin pausa, fueron brotando editoriales, autores, comunidades digitales y festivales que acabaron por dar forma a un entramado que hoy es la base de una escena de altísimos vuelos, sostenida por un público cada vez más numeroso y generacionalmente variado.
La historieta argentina renació de sus cenizas. Y no sólo eso: se prepara para vivir una nueva edad de oro
Los datos que reafirman esta hipótesis son unos cuantos. El primero es la conmovedora cantidad de dibujantes y guionistas que aparecen todos los años y su diversidad de estilos, de ideas, de formas de contar. El segundo, la consolidación de editoriales de todo el país que arrancaron su andar casi como una aventura demente -Doedytores, Historieteca, Llanto de Mudo, Loco Rabia, Común, La Duendes y tantas otras- que no sólo sobreviven, sino que cada día lanzan más y mejores títulos, complementando la incansable labor de la venerable Editorial de la Flor e impulsando de alguna manera a que "tanques", como Random House, comenzaran a publicar títulos de grandes autores de la historieta contemporánea internacional. Y, luego, está toda esa serie de multitudinarios eventos dedicados al género, desde los ya clásicos Animate y Viñetas Sueltas, hasta los más recientes Comicópolis (en Tecnópolis) y la ComiCon Argentina (con el guiño del gobierno porteño), que logran movilizar a miles y miles de fanáticos de las más diversas vertientes de la historieta.
Sin hacer demasiado ruido, sin mucha atención de los medios, arrastrada por la pasión de sus creadores y lectores, la historieta argentina renació de sus cenizas. Y no sólo eso: se prepara para vivir una nueva edad de oro. Huele a que sólo es cuestión de tiempo.
Fuente la Nación.


jueves, 17 de abril de 2014

The surrogates - creado y escrito por Robert Venditti


La historia de este comic transcurre en el año 2054 en un mundo en donde los seres humanos se han convertido en extremo sedentarios y para la interacción en el "mundo real", utilizan en reemplazo de sus cuerpos físicos a los "sustitutos", los cuales cumplen sus misiones cotidianas.
No existe el crimen y los sustitutos reflejan el grado de perfección deseada por los hombres.  
Pero debajo de la fachada pulida de la sociedad cuasi perfecta no todo está bien. Existe un grupo religioso anti- sustituto dirigido por alguien denominado: "El Profeta", que intensifica las tensiones sociales. 
Se produce un crimen el cual demanda la presencia real de un joven detective cuyo nombre es Harvey Greer, quien se ve obligado a abandonar el uso de su sustituto particular para salir al mundo exterior y atrapar al culpable. 
A medida que el caso avanza el propio Greer empieza a dudar de los beneficios de vivir la vida a través de los llamados sustitutos.



También existe una precuela titulada "The Surrogates: Flesh and Bone", que tiene lugar 15 años antes de la historia original. 
Los sustitutos también se ha adaptado en una película llamada Surrogates, protagonizada por Bruce Willis.



jueves, 26 de diciembre de 2013

Jesse Custer un pastor poseído que encarna a "The preacher" (El Predicador).

El Predicador o "The Preacher" es un cómic de la serie creada por el escritor Garth Ennis y el artista Steve Dillon, publicado por el sello americano de cómics Vertigo (un sello de DC Comics), con tapas pintadas por Glenn Fabry.
La serie consta de 75 temas en total 66 números regulares, mensuales, cinco especiales de un solo uso y una de cuatro números Predicador: Saint Killers de serie limitada. Toda la carrera que se ha recogido en nueve ediciones de bolsillo de comercio. La cuestión final mensual, número 66, fue publicado en julio de 2000.
Ahora bien: ¿cuál es el argumento de este comic?
El Predicador cuenta la historia de Jesse Custer, un predicador de la pequeña ciudad de Annville en Tejas.
Custer fue poseído accidentalmente por una criatura sobrenatural llamado "Génesis", en un incidente que causó la muerte a toda su congregación y destruyó su iglesia.


Génesis, por otro lado viene siendo el producto de la copula no autorizada y antinatural de un ángel y un demonio, es una especie de infante sin ningún sentido de la voluntad individual. Sin embargo, ya que se compone tanto de la bondad pura y como de la pura maldad, podría tener el suficiente poder como para rivalizar con el mismo Dios.
En otras palabras, de la unión de Jesse Custer, poseído por Génesis, surge un ser sumamente poderoso.
Así establecidas las cosas, nuestro personaje "Custer", impulsado por un fuerte sentido de lo correcto y lo incorrecto, va en un viaje a través de los Estados Unidos intentando (literalmente) encontrar a Dios, que abandonó el Cielo en el preciso momento en que Génesis nació.
También comienza a descubrir la verdad sobre sus nuevos poderes, los cuales le permiten comandar a sus eventuales oyentes.
Nuestro héroe se une a su antigua novia Tulip O'Hare , así como a un borracho vampiro irlandés llamado Cassidy .
Durante el curso de sus viajes, los tres enemigos se cruzan con obstáculos tanto sagrados y como profanos, tales como: el Santo de los Asesinos, un sobreviviente de un intento de suicidio desfigurado vuelto una estrella de rock llamado "Arseface", un asesino en serie llamado "Reaver-Cleaver"; "El Grial", una organización secreta (tipo masónica) que controla los gobiernos del mundo y que fundamentalmente protege la línea de sangre de original de Jesús; "Herr Starr", un megalómano con una predilección por las prostitutas, que desea utilizar Custer para sus propios fines; varios ángeles caídos, entre muchos otros.
Para muchos de sus elementos estéticos "El Predicador" se basa en las películas de westerns, por ejemplo: vale destacar una recurrente aparición de John Wayne que sirve como una especie de guía espiritual o conciencia de Custer, Asimismo, Monument Valley y The Alamo sirven como telón de fondo a varias etapas del viaje, por un momento, Jesse actúa como el sheriff de un pequeño pueblo de Texas, y debe proteger a los habitantes de los daños, la imagen del santo de Killers , una caza recompensa reformada, convertida en asesina -una vez más- en la tradición de Clint Eastwood 's Unforgiven carácter, William Munny, es la noción occidental clásica de némesis, recto, verdadero y terrible.
La serie también invoca las ideas popularizadas por libros como Holy Blood, Holy Grail.
Inmersos en el mundo de "El Predicador" las afirmaciones de que hay una línea de sangre que desciende de Jesucristo y de María Magdalena vinculadas al Santo Grial, no resultan del todo originales puesto que ya han sido tratadas en innumerables trabajos y teorías conspirativas.
Al respecto, Herr Starr revela a Cassidy que Jesús tuvo hijos, y no murió en la cruz, sino que llegó hasta la edad media pero que fue asesinado.
Después de su muerte los guardianes del Grial se vieron obligados a proteger el poder divino de Jesús dentro de la línea de sangre.
Así, por más de 2000 años habría acontecido un gran entrecruzamiento de descendientes de Jesús con el propósito de perpetuar un linaje, un árbol genealógico un tanto incestuoso el cual habría culminado con el último descendiente directo de la línea de Jesús, un niño con discapacidad mental, el cual los guardianes del Grial protegen y centran todas sus esperanzas.
La trama original y premisa de "El Predicador" se escindió de carrera de Ennis en Hellblazer , que postula lo que ocurriría si un ángel y un demonio se aparearan. Al igual que muchos cómics en este historia se ha incorporado la idea del Dios cristiano (Yahvé) como el principal antagonista de la serie, que sirve como el creador que ha abandonado su creación.
Otros cómics relacionados incluyen Swamp Thing y Sandman (y sus spin-offs, como Lucifer).

John Constantine de Swamp Thing a Hellblazer.

John Constantine es un personaje ficticio de DC Comics creado por Alan Moore y el dibujante Stephen Bissete para la revista Swamp Thing en el número 37 (junio de 1985). 
(Se ha señalado en varias ocasiones su gran parecido al cantante británico Sting. Se cree que este parecido fue una sugerencia de Bissete). 
Constantine es reconocido por su gabardina color beige, que lleva en todo momento y en toda ocasión. Es un gran conocedor de la oscuridad y de sus criaturas. Estudió con Zatanna, de la que fue pareja. Al poco tiempo de su aparición en Swamp Thing, se creó su propia serie: Hellblazer.
A diferencia de otros magos del mundo del cómic, Constantine rara vez utiliza hechizos mágicos; a menos que, se encuentre en combate. La mayoría de los desafíos que enfrenta, los supera haciendo uso de su astucia, su vasto conocimiento de las ciencias ocultas, la manipulación de sus aliados y enemigos y una extensa lista de contactos.
La sangre de Constantine esta contaminada; primero por una transfusión de sangre al demonio Nergal y luego por mantener relaciones sexuales con un súcubo. Ésta también ha demostrado tener propiedades curativas y le sirvió como mecanismo de defensa cuando fue atacado por el rey de los vampiros.
En general Constantine evita los combates físicos contra sus enemigos y solo gana estos con armas mágicas o juego sucio. Constantine también exhibe un dominio considerable de la hipnosis, la prestidigitación y el escapismo.
A raíz de los cambios presentados en la editorial DC Comics y la reestructuración de los personajes del Universo DC y algunos de los personajes que alguna vez se publicaron bajo el sello DC y pasaron por algún tiempo al Sello fililal Vértigo, John Constantine y un puñado de personajes que fueron publicados por Vértigo volvieron después de mucho tiempo a la casa matriz del Universo DC para comenzar nuevas historias en la continuidad tras el evento conocido como ''Flashpoint'', en el cual fusionó los universos WildStorm, Vértigo, y el Universo DC, lo cual significó cambios en el personaje, como por ejemplo el cambio del color del cabello, y que ahora forma parte del equipo conocido como Liga de la Justicia Oscura, actualmente lidera, a parte de eso, posee una nueva serie, que reemplazó a la serie Hellblazer en Vértigo, y que bajo el amparo de DC se conoce ahora como ''Constantine''.
John Constantine fue interpretado por Keanu Reeves en la película de 2005, "Constantine". 
La cinta hace uso de algunos elementos del título Hábitos Peligrosos, escrito por Garth Ennis.
Según el director de cine, Guillermo del Toro, está concretando los planes de una adaptación cinematográfica del personaje para la participación en un supergrupo derivado de las páginas del comic Liga de la Justicia Oscura, el cual de momento sólo se le conoce como ''Dark Universe''.

En relación a apariciones especiales, también es de uso frecuente en la mayoría de todos los eventos mágicos de la DC; por mencionar algunos, aparece en capítulo nº3 de The Sandman ayudando a Sueño el Eterno a recuperar su bolsa con arena de las manos de una antigua amante de este; y luego ayudando Timothy Hunter protagonista de Los libros de la magia, en el Libro II: Mundo de Sombras. En el cual John Constantine le enseña como es la magia en el presente. Curiosamente en ambos casos ha sido introducido en estas historias por el afamado escritor Neil Gaiman.






martes, 2 de abril de 2013

Los héroes de Malvinas son los protagonistas de un cómic en francés

 "El cielo pertenece a los halcones" 
se llama la historieta que habla del combate del Grupo V de Caza de la Fuerza Aérea Argentina contra la flota británica.
PARIS.- Una nueva historia de heroísmo llegó al mundo del cómic. No son cowboys ni soldados estadounidenses, no son guerreros míticos ni legionarios romanos.

La acción está situada en el Atlántico Sur, en 1982, y los protagonistas son los aviadores del Grupo V de Caza de la Fuerza Aérea Argentina que pelearon en la guerra de Malvinas contra la flota británica.

De ese grupo de aviadores formaron parte tres tucumanos: Carlos Varela, Antonio Zelaya y Luis Cervera.

"Argentina y el Reino Unido se disputan la soberanía de las islas Malvinas en una guerra sin cuartel ", dice la presentación de la historieta que salió en forma de episodios en Francia.

La publicación, a cargo de la editorial Paquet, se llama "Malouines. Le ciel appartient aux faucons (Malvinas. El cielo pertenece a los halcones)", con guión de Néstor Barron e ilustraciones de Walther Taborda.



Es el relato "del destino de pilotos argentinos que despegan del continente para ir a bombardear la flota inglesa, sabiendo que sus reservas de combustible no les permitirán volver a aprovisionarse en la base". 
 Una historia de héroes que emprenden "un camino sin retorno hacia el infierno", con pocas posibilidades de sobrevivir. La admiración de los franceses por el heroísmo de los pilotos argentinos se vio reflejada en las palabras de Pierre Clostermann. Este héroe de la aviación de combate francesa, dijo, en 1982: "En ese lejano lugar del Atlántico Sur, en el que las distancias siempre son desmesuradas y el clima terrible, esos hombres escribieron una de las páginas más heroicas de la historia de la aviación mundial".




"En nuestro mundo occidental, en el cual la cobardía compite con la estupidez, el heroísmo de los aviadores argentinos es como un faro luminoso. Rindo homenaje a esos pilotos. Para mí, ellos ganaron la batalla aeronaval contra la flota inglesa. Para mí, que soy latino, eso fue un orgullo", aseguró Clostermann en octubre de 1982.

domingo, 31 de marzo de 2013

La idea original fue delirante: una serie sobre zombies.

En 2010, cuando el productor Frank Darabont se acercó a Robert Kirkman para proponerle una adaptación televisiva de su novela gráfica The Walking Dead, el guionista tuvo sus lógicas dudas. Por un lado, el temor a que la historieta terminara bastardeada en el pasaje a un medio con reglas tan particulares, y tan diferentes, a las de cuadros y globitos; por otro, el mismo carácter dudoso de la idea. Porque el género de los muertos vivos es un clásico del cine y ha arrastrado multitudes al culto, pero... ¿una serie sobre zombies? No caben dudas de que George Romero, prócer del cine clase B y responsable de títulos ineludibles como La noche de los muertos vivos (1968) y, más acá en el tiempo, Tierra de los muertos (2005), ha construido toda una leyenda alrededor de los degustadores de cerebros (y otras vísceras). Pero una cosa es el film destinado a un público amante de las apuestas gore, y otra muy diferente mantener el interés dramático a lo largo de varios episodios... y hacerlo vendible a la gran industria.
La tercera temporada de The Walking Dead, que termina esta noche en Estados Unidos y se cierra el martes en la Argentina en la pantalla de Fox, arrasó con los ratings de su país de origen, marcando un record absoluto para una señal básica de cable: el primer episodio de la mid season (es decir, el regreso después de la pausa del invierno boreal) totalizó 12,3 millones de espectadores. Todo lo que podía suponerse sobre las reacciones del público a una serie en la que un apocalipsis nunca explicado del todo deja la Tierra a merced de los biters (mordedores) o walkers (caminantes) quedó desactivado, y aquellos que le auguraban corta vida al experimento debieron revisar sus teorías con respecto al consumo masivo de entretenimiento en el siglo XXI. De hecho, la mayor crisis que atravesó el programa, la caída más pronunciada de audiencia y las críticas de espectadores y periodistas, sucedió en la segunda temporada y porque, razones presupuestarias mediante, de pronto empezaron a escasear los muertos vivos y a abundar las escenas de personajes humanos lidiando con las circunstancias. Los teleespectadores querían tripas, querían al sheriff Rick volando cabezas, a Andrea clavando cuchillos en los ojos de esos monstruos gruñidores y a Daryl acertando flechazos, con ballesta o sin ella.

El fanatismo que disparó The Walking Dead se palpa en las cifras: los seis episodios de la primera temporada pasaron a ser 13 en la segunda y a 16 en la tercera, y en 2012 ya se realizó el anuncio de que habrá un cuarto año con 16 capítulos. Con ello, la cadena AMC convirtió otro gol de media cancha tras romper toda previsión con anomalías para el estándar de EE. UU. como Mad Men (con sus publicitarios de los ’50 que fuman todo el tiempo) y la soberbia Breaking Bad, con ese padre de familia enfermo de cáncer que se pone a cocinar meta. TWD tiene además una abundante cosecha en un amplio segmento codiciado por los programadores, que va de los 18 a los 49 años. Y allí hay otra clave que explica el suceso: quizás esta serie hubiera sido un fracaso en cualquier otro momento, pero su aparición en la pantalla chica se produce en medio de un giro cultural que el periodista Alejandro Soifer explica muy bien en su libro Que la fuerza te acompañe. Como dice allí el periodista y productor cinematográfico Axel Kuschevatzky, “mirá las diez películas más taquilleras y los programas más exitosos de la TV: al final ganamos los nerdos”.



La brutalidad gore y la absoluta incorrección política de The Walking Dead tienen razón de ser en ese panorama: el espectador de los años ’80 no toleraría los rostros podridos arrancando pedazos de carne humana, y la molesta costumbre de los productores de hacer desaparecer a personajes que se suponían centrales y protagónicos. Uno trata de no encariñarse con Michonne, la afroamericana letalmente hábil con la katana.

 “Acá nadie está seguro”, dijo la semana pasada David Morrissey, responsable de dar aterradora máscara al Gobernador, un psicópata que dirige la colonia de sobrevivientes Woodbury y cuya suerte se definirá en este cierre de temporada. La serie se dio el lujo de asestarle un final espantoso a Lori, la esposa embarazada del sheriff, y al querible Dale y al buenazo T-Dog, y a borrar de un plumazo a personajes que, según las viejas lógicas de la ficción televisiva, estaban listos para ser “desarrollados” en búsqueda de más público. The Walking Dead zarandea al espectador, y en esas sacudidas se llevó puestos a un par de guionistas y al mismo Darabont, que se alejó disgustado por el recorte de presupuesto que afectó a la segunda temporada; el productor ejecutivo y showrunner que lo siguió, Glen Mazzara, tampoco estará de regreso para la cuarta temporada. En la tele no sólo acecha el peligro zombie.
El secreto de The Walking Dead reside en que esa masa de espectadores zarandeados se ha moldeado en el fenómeno que analiza Soifer, que sacó la nerditud del gueto que ocupaba en los ’80 y comienzos de los ‘90 y que hace que hoy incluso se considere ser cool algo que antes era una cruz. Como dijo Axel K., los nerdos terminaron dominando el panorama, haciendo del universo Marvel una omnipresencia cinematográfica y posibilitando el éxito de series no recomendables para la hora de la cena, sea TWD o American Horror Story o The Following. Pero no es sólo eso. En la serie de AMC rigen cuestiones también presentes en Romero, que supo usar a los no vivientes para dibujar analogías sociales nada fantásticas, que provocan ecos en la conciencia del espectador. Resulta interesante ver lo que sucede con las conductas humanas frente al peligro externo; el mesianismo del Gobernador recuerda al de ciertos mandatarios recientes que ha tenido el país del Norte, y la horda de zombies que invade la granja al final de la segunda temporada produce un efecto asociado el terror latente en la sociedad desde que unos aviones secuestrados hicieron estragos físicos y psicológicos. “Se acabaron los debates, esto ya no es una democracia”, sentencia Rick Grimes al final del segundo año, y nadie se atreve a discutir.

Desde acá abajo, todo eso es un apunte sociológico. Ante todo y sobre todo, The Walking Dead funciona como ficción, tiene personajes inolvidables y útiles para el rebote en las redes sociales (basta poner el hashtag #TheWalkingDead en Twitter y disfrutar el resultado) y sí, es una hermosa revancha para los que disfrutamos una adolescencia de tripas y sangre en cines como el San Martín de Flores, el Gran Alsina y sus símiles en los cien barrios porteños. Zombies que ya no gritan “cerebros”, sino que van al punto, sustentados en maravillosos efectos de maquillaje (gracias, Greg Nicotero) y con la tozudez del que ya no tiene otra cosa que hacer más que acechar algo de carne fresca. Vale la aclaración para entender otra clave del asunto: los walkers del título, en realidad, no refieren a esos bichos inmundos que se arrastran por todos lados. En el universo de Kirkman, los caminantes muertos son los mismos sobrevivientes, condenados, mordiéndose el rastro, corriendo en círculos, cediendo a la tentación humana de pisar al otro para salir adelante en un mundo perdido. Y al cabo, ante la tuerta sonrisa del Governor, queda la duda de si no será preferible la compañía de un tipo bastante podrido, pero con las intenciones bien claras.

viernes, 29 de marzo de 2013

¿DC Comics mató a Robin?

Ha llegado el fin para Robin. Otra vez.
La editorial DC, que publica el cómic Batman, mató al inseparable amigo del "Hombre Murciélago" en una de las últimas ediciones de la tira (febrero-marzo 2013), que salió a la venta.
En una entrevista con el periódico New York Post, el escritor Grant Morrison ya había confirmado que el "Joven Maravilla" no vería de nuevo la luz del día.
Eso sí, murió con las botas (y la capa y la máscara) puestas.
"Salvo el mundo. Hace su trabajo como Robin. Muere como un héroe absoluto", señaló Morrison.
No es la primera vez que Robin muere. Jason Todd, el segundo de un total de cinco "robines" conocidos hasta ahora, sucumbió a manos del Guasón (Joker) en 1988.
El Robin más reciente era nada menos que el hijo de 10 años del multimillonario Bruce Wayne, alias Batman.
Su madre se llama Talia, y es la hermosa hija de uno de los más mortíferos enemigos de Batman, Ra's al Ghul, quien fuera interpretado por el actor Liam Neeson en la trilogía de Batman del director Christopher Nolan.
DC Comics mató a Robin con un clon genético de sí mismo. 


"Pequeño monstruo"
Grant Morrison afirmó que usó elementos del divorcio de sus propios padres como inspiración para la historia.
Batman se quedó sin su niño malcriado.
"Se trata de la familia, y de cómo la familia se va al demonio", añadió.
"Los dos adultos en la historia son culpables. El niño es el bueno de la partida", dijo.
Es la primera vez que Robin murió en la cúspide de su popularidad.
"Lo que hizo el personaje de Robin fue transformar a un pequeño monstruo (Damian Wayne) en un superhéroe", explicó el escritor.
Morrison lo describió como "un malcriadito, pero un supermalcriadito".
Dick Grayson, el Robin original, apareció en 1940 y se convirtió en una de las versiones mejor conocidas del héroe.
Jason Todd no contaba con la aprobación de los fanáticos de Batman y Robin. Una encuesta telefónica fue abierta para decidir si era o no "eliminado" por los escritores del cómic. 


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